Recomendaciones para los creyentes que no pueden congregarse durante la crisis del Coronavirus (COVID-19)

CATEGORÍA: Reflexiones cristianas

TAGS: Coronavirus, COVID-19, Ideas, Cuarentena, Aislamiento social

Durante el período de cuartena o aislamiento, quedarse en la casa sin saber qué hacer puede causar ansiedad. En las noticias y en línea hay muchas ideas. Hay personas muy, muy creativas. Pero para aquellos cristianos que necesitan un poquito de impulso, aquí hay algunas.

Aunque esta lista es más pertinente para los que no están enfermos, quizás haya algo que también los que convalecen puedan practicar.

  • Orar juntos. Además de su tiempo de oración privado (en la mañana y en la noche), saque tiempo para orar en familia. Es buen momento para enseñarle a orar a sus niños. Los matrimonios pueden sacar momentos para orar juntos.
  • Lea y estudie la Palabra. No es lo mismo leer la Biblia que estudiarla. Aproveche el tiempo extra en el hogar para estudiar la Biblia. No necesita un grado en Teología para hacerlo. Hay maneras simples para hacerlo. Por ejemplo: puede buscar textos relacionados a un tema en específico, como la ansiedad, la fe, la sanidad, la perseverancia, entre otros.
  • Practique la mnemotecnia. Busque ideas para aprender textos bíblicos importantes para usted.
  • Adelante su meta de lectura bíblica anual. Muchos tenemos planes de lectura en un año. Use el tiempo adicional para adelantar capítulos.
  • Llame o escriba. Aunque esté en cuarentena, quizás tenga los medios para llamar o escribir a su pastor o a algún anciano o líder de confianza. Pueden orar juntos, compartir testimonios que fortalezcan su fe, o simplemente reírse un rato con chistes e historias sanas.
  • Comparta en familia. Considere contarle a sus hijos de “cuando usted era joven.” A los chicos usualmente les divierten las historias de accidentes o “bloopers” de sus padres. También, pueden hacer manualidades o improvisar juegos de mesa.
  • Si está solo, puede hacer una agenda de estudios, no solamente bíblicos; por ejemplo: el lunes voy a estudiar la historia moderna de Egipto; el martes, estudiar biología o ciencia terrestre; el miércoles, aprenderé nuevas funciones del celular o del ordenador de escritorio.
  • Leer información educativa o edificante. Lea la Biblia más que todo. Pero sepa que también puede leer “aquel libro que nunca terminé en la escuela superior”, o un libro clásico; los hay gratis en aplicaciones para el celular y tabletas.
  • Prepare el menú de la semana. Esto aplica aún más si hay racionamiento o escasez de alimentos.
  • Escuche y cante alabanzas. Escuche cánticos espirituales y cante a Dios alabanzas. Evite canciones seculares, puesto que usted no las necesita si en verdad el Señor está en su mente y en su corazón.
  • Cuidado con los deseos de la carne. Evite la tentación de leer revistas o de ver programas pornográficos. Cuídese de volver a los hábitos viejos que dañan el cuerpo, como el cigarrillo, otras drogas y alcohol.
  • Haga ejercicios. Ejercítese con sabiduría y moderación, para no lastimarse. Evite terminar en una sala de emergencias.
  • Mime a su mascota un tiempo extra. Aproveche, no siempre tendrá el tiempo de cortarle usted mismo las uñas o de pasarle el cepillo con calma. Enséñele nuevos trucos con paciencia y afecto. Tire la bola, lave la jaula, limpie las sábanas… O simplemente abrace a su animal favorito unos minutos más… Integre a los pequeños en estas actividades, si es posible.
  • Asigne tareas en el hogar. Si los niños no están en la escuela, quizás puedan ayudarle en el mantenimiento del hogar. Pero recuerde, si están estudiando en la casa también debe darles el espacio y tiempo para hacer sus tareas; algunos avanzarán más, otros tardarán más, dependiendo de su habilidad para adaptarse a los cambios.
  • Hablen. Es importante que expresen cómo se sienten y que se animen unos a otros. Estar positivos es importante para la salud emocional y espiritual.
  • Adelante trabajo. El cristiano no vive en una burbuja; al contrario, se espera que su conducta sea responsable y en conformidad con las leyes y normas en sus trabajos, escuelas y la comunidad en que estén. Cumplir con estas expectativas es parte del testimonio que debemos dar. Pues, en la medida en que pueda, adelante “trabajo del trabajo” y proyectos de la escuela. Sea un buen cristiano, siendo también un buen compañero, un buen jefe, o un buen estudiante.

Llene el archivo de su mente de la Palabra, porque no sabe cuándo no le será posible tener una Biblia a la mano, o no pueda reunirse con sus hermanos, o no tenga la fuerza para arrodillarse a orar; o no tenga a nadie que le predique o que le guíe para cantar un himno.

Ojalá algunas de estas ideas le ayuden a pasar los días de encierro. Dios les bendiga.

This entry was posted in Reflexiones, Uncategorized and tagged . Bookmark the permalink.

Comentarios / Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.