TEA: El ganso Jason

Categorías: Trastorno del Espectro Autista (TEA), NIH

I. El Ganso Jason

Ganso_Jason_2018

El ganso de mis primitos se llama Jason.

Cuando tenemos un NIño Hermoso (NIH) a veces tenemos que desviarnos del camino — literalmente — para proveerle experiencias nuevas. Gracias a Dios, tenemos gente especial alrededor que nos ayuda con esto.

Mi prima querida tiene en su patio un hermosísimo ganso que sus hijos llamaron Jason. Llevan tiempo invitando a NIH para que lo vea, porque le encantan los animales. Hoy, cuando salimos del servicio, papi nos llevó a su casa.

 

NIH estaba súper emocionado. Me dijo: “¡Ya no es YouTube!”, porque finalmente vio un ganso en vivo.  Hasta lo tocó… con un dedo… dos veces… Ja, ja, ja. Pero fue suficiente para él. Lo observó, lo describió, lo escuchó e imitó su sonido. Corrió en el inmenso patio, imitaba a sus primos para llamar la atención de Jason, y salió de la rutina de los domingos.

Tomamos algunos vídeos, los que ve una y otra vez con la misma emoción siempre.

NIH ama a sus primitos. Disfruta estar con ellos. Mis primas y toda mi familia, todos, son muy buenos con él. Gracias.

II. Lo que hacemos antes de salir

Como les he compartido antes, mi deseo es que lo que hacemos con NIH pueda ayudar aunque sea a una persona más. Así que les cuento cómo hacemos para llevar a NIH a diferentes lugares, improvisadamente o no, y lograr que se comporte como se espera.

Les recuerdo primero lo que hemos aprendido: que es importante proveer a nuestro niño con autismo (TEA) experiencias que le ayuden a socializar, a manejar sus emociones y también a manejar el insumo sensorial. Se aprovecha cada actividad para repasar lecciones: conducta socialmente aceptable, ciencia, idioma y demás, según se aplique, y sin abrumarlo.

Para evitarle la ansiedad, a veces no le decimos con demasiada antelación a dónde tenemos planificado ir. Pero siempre, antes de salir, le explicamos a dónde vamos, cuánto tiempo estaremos allí, qué haremos y lo que esperamos de él en cuanto a la conducta se refiere: si se puede jugar, correr, o solamente sentarse, hablar bajo, entretenerse con su tableta, etcétera. Así hacemos si lo llevamos al supermercado, al parque, a una oficina, o a la casa de un familiar, etcétera.

Así nos va bien. Hasta lo felicitan por su conducta (Gracias, Dios).

Ahora, no nos confiamos demasiado en cuanto a la seguridad se refiere. No damos por sentado que va a tener cuidado ante un peligro o que va a reaccionar como un niño típico según su edad cronológica. Por ejemplo, hoy mismo intentó entrar solo en la cerca del ganso… Pero no tiene la habilidad motora necesaria todavía para brincar la cerca, y tampoco sabe que el ganso persigue y pica, y menos aún pensó que él mismo no se atreve ni tocarlo. Estando en su casa, a veces quiere cruzar la calle solo, pero no mira antes de cruzar. O sea, está grande para muchas cosas, pero sigue pensando como un niño pequeño.

Hemos escuchado historias tristes de personas con autismo que un día salieron de su casa y se perdieron. Porque aunque tienen una edad cronológica avanzada, siguen siendo como niños o jovencitos. No todos son así, por supuesto, pero debemos conocer a los nuestros, y tener un plan para cada situación. 

En otra ocasión les compartiré más detalles sobre cómo ayudar a los niños y niñas con TEA a salir y visitar diferentes lugares, con poca o ninguna antelación, según nuestra experiencia con NIH.

Cariños y hasta la próxima.

 

 

 

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